Si no es la primera vez que aterrizas en este blog, habrás intuido que me preocupa la simplificación del discurso político. A lo largo de los años, he escrito bastante sobre este tema, siempre con la sensación de quedarme corto en las que creo que son las causas y en cómo hacerles frente.
«Elogio al debate» es el esfuerzo por ofrecer una visión de conjunto sobre la cuestión. No es ningún libro académico —tampoco lo soy—. Al contrario, nace con voluntad divulgativa. Hablo a gente como yo, que sabe lo que yo sé, y a la que le preocupa, como a mí, este callejón sin salida político en el que estamos entrando. Lo hacemos para resguardarnos, cansados de mentiras y manipulaciones. Pero, paradójicamente, estamos más expuestos que nunca.
¿Cómo se han transformado los medios de comunicación? ¿Cuáles son sus fortalezas y sus debilidades? ¿Podemos prescindir de ellos? ¿Cómo han monopolizado y cambiado las redes sociales el debate público? ¿De qué hablamos cuando hablamos de política? ¿De qué no hablamos y por qué? ¿Cómo interfiere todo esto en la forma en que hacemos política de partidos? ¿Qué otros estamentos, formales e informales, participan en ella y cómo impacta esto en nuestro día a día? Y, sobre todo, ¿por qué hemos abandonado el debate público, la conversación, las sobremesas en las que confrontábamos ideas con la barriga llena y un café?
Ojalá su publicación abra un debate. Que centre la conversación en cómo salimos de este callejón sin salida. Da igual si es para discrepar o para opinar igual. Para añadir o quitar puntos. Al menos entre algunos de los lectores y yo.
