{"id":80,"date":"2026-05-12T10:22:52","date_gmt":"2026-05-12T08:22:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/?p=80"},"modified":"2026-05-12T10:26:44","modified_gmt":"2026-05-12T08:26:44","slug":"impuestos-y-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/2026\/05\/12\/impuestos-y-libertad\/","title":{"rendered":"Impuestos y libertad"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/impostos-i-llibertat-1024x683.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-81\" srcset=\"https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/impostos-i-llibertat-1024x683.png 1024w, https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/impostos-i-llibertat-300x200.png 300w, https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/impostos-i-llibertat-768x512.png 768w, https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/impostos-i-llibertat.png 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuando el bitcoin se convirti\u00f3 en mainstream, me propuse entender su funcionamiento t\u00e9cnico y econ\u00f3mico. Era la \u00e9poca en la que parec\u00eda que el blockchain cambiar\u00eda la forma en que gestionamos los activos, especialmente los digitales y, singularmente, las monedas. Le\u00ed algunos libros complementarios que reflexionaban sobre ello para comprenderlo de principio a fin.<\/p>\n\n\n\n<p>El dise\u00f1o t\u00e9cnico me maravill\u00f3, pero respecto a sus propiedades para convertirse en la herramienta con la que los bancos centrales, los fondos de inversi\u00f3n y nosotros mismos garantizaremos nuestra riqueza de la misma manera que ahora lo hacemos con el oro o los d\u00f3lares, tengo mis reservas, aunque debo reconocer que el bitcoin ha ganado espacios de legitimidad. Sus defensores le atribuyen todas las virtudes necesarias para sustituir a los dos grandes valores de referencia: es escaso, duradero, divisible, fungible, verificable\u2026 Y, adem\u00e1s, es m\u00e1s r\u00e1pido que operar con oro.<\/p>\n\n\n\n<p>El argumentario, sin embargo, no termina ah\u00ed. Destacan tambi\u00e9n su privacidad. Sin entrar en detalles, los bitcoin se acumulan en una especie de cuentas bancarias representadas por c\u00f3digos alfanum\u00e9ricos que no est\u00e1n asociados a ning\u00fan nombre. Por tanto, potencialmente cualquiera podr\u00eda operar con su dinero sin supervisi\u00f3n del Estado. Y es que, dicen, el Estado sabe demasiado.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay duda de que la voracidad de la administraci\u00f3n por obtener datos nuestros es desmesurada. Conocer nuestras transacciones no solo proporciona informaci\u00f3n sobre nuestra econom\u00eda, sino tambi\u00e9n sobre lo que hacemos, ad\u00f3nde vamos, qu\u00e9 nos gusta, con qui\u00e9n nos relacionamos\u2026 \u00bfEs necesario que el Estado sepa todo eso?<\/p>\n\n\n\n<p>La libertad individual, una de las bases sobre las que se sustenta el humanismo que forj\u00f3 las democracias contempor\u00e1neas, encuentra en el Estado a veces un aliado y a veces un enemigo. La aspiraci\u00f3n de los gobernantes por obtener datos de sus rivales internos para presionarlos, perseguirlos, desprestigiarlos o incluso asesinarlos es tan antigua como la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por desgracia, no hace falta remontarse mucho ni irse demasiado lejos para encontrar ejemplos. Los envenenamientos de los opositores a Putin son, quiz\u00e1, los ejemplos m\u00e1s extremos de la Europa contempor\u00e1nea. Pero en la propia Espa\u00f1a tenemos a un m\u00fasico en prisi\u00f3n por acusar de ladr\u00f3n al rey em\u00e9rito (sic), encarcelamos durante una semana a dos titiriteros acusados de terrorismo, infiltramos polic\u00edas en colectivos tan peligrosos como los profesores, y creamos, manipulamos y pervertimos pruebas, adem\u00e1s de realizar escuchas ilegales, a decenas de personas por un delito despenalizado desde tiempos de Aznar, lo que acab\u00f3 con condenas injustas y exilios. Todo ello con el benepl\u00e1cito o la mirada estr\u00e1bica de los medios que, en muchos casos, act\u00faan como caja de resonancia del discurso que m\u00e1s interesa a los gobernantes. Y, por desgracia, probablemente Espa\u00f1a no sea una excepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los riesgos de que alguien, ya sea la administraci\u00f3n u otra instituci\u00f3n, acumule demasiada informaci\u00f3n privada son altos. El conocimiento de d\u00f3nde gastamos nuestro dinero no es neutro y puede utilizarse contra los ciudadanos que no pertenecen al grupo que gobierna. No es, por tanto, una cuesti\u00f3n menor.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, los defensores del bitcoin, en realidad, no hablan de nada de todo esto. Al contrario, nos alertan de que la administraci\u00f3n lo hace para exigirnos despu\u00e9s el pago de impuestos. Unos impuestos que sirven para financiar sus corruptelas, lo que legitima el uso de la tecnolog\u00eda que elude los controles.<\/p>\n\n\n\n<p>Los humanos, como animales sociales, siempre hemos renunciado a espacios de libertad individual en favor del colectivo. Por tanto, un discurso que rechace completamente que puedan exigirse responsabilidades econ\u00f3micas hacia el grupo huye de la condici\u00f3n humana por puro ego\u00edsmo. Pero la discusi\u00f3n sobre si los impuestos se ajustan a lo que deber\u00edamos pagar es leg\u00edtima. Siempre podremos preguntarnos si pagamos suficiente, demasiado, si el conjunto recibe suficiente compensaci\u00f3n por aquello que aporta y si distribuimos bien las cargas fiscales. No negar\u00e9 que los impuestos reducen la libertad de quien los paga. Perdemos margen de decisi\u00f3n sobre a qu\u00e9 destinamos nuestros recursos, desde la cerveza m\u00e1s banal que dejamos de comprar, hasta el reciclaje formativo que nos permitir\u00eda ascender profesionalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si nos mantenemos en este esquema de ejercicio y privaci\u00f3n de libertades, es necesario reconocer que tambi\u00e9n las otorgan. Los recursos no solo van a aprovechados y corruptos \u2014y corruptores, los grandes olvidados\u2014. Tambi\u00e9n compran tiempo o margen \u2014y, por tanto, libertad\u2014 a quienes reciben esos recursos de forma justa. El extremo m\u00e1s dif\u00edcil de rebatir son los a\u00f1os de vida extra para enfermos que no habr\u00edan podido pagarse el tratamiento. D\u00e9cadas de libertades imposibles de disfrutar desde el camposanto. Desde esta perspectiva, incluso el que paga impuestos y tiene la fortuna de no recibir un tratamiento de coste prohibitivo gana capacidad de gasto porque no se ve obligado a ahorrar para cubrirse de las contingencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cuestiones m\u00e1s interesantes relacionadas con los impuestos no tienen nada que ver con la capacidad recaudatoria \u2014ni con los \u201cmetadatos\u201d que la administraci\u00f3n obtiene de ellos\u2014, sino con la asignaci\u00f3n de recursos, el exceso de burocracia, la fijaci\u00f3n de prioridades e incluso la definici\u00f3n de cu\u00e1les son los niveles \u00f3ptimos de impuestos \u2014despu\u00e9s de debatir para conseguir qu\u00e9\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Reducir la comprensi\u00f3n de las libertades individuales al derecho a no pagar impuestos es una trivializaci\u00f3n de los fundamentos democr\u00e1ticos que, por desgracia, se ha extendido por la sociedad. Lo que delata este discurso es el total desinter\u00e9s que sus defensores muestran hacia otras libertades. Tampoco nunca, o casi nunca, se oponen a empresas que acumulan la misma o incluso m\u00e1s informaci\u00f3n. Ni siquiera cuando ese poder les permite apropiarse de nuestra riqueza de una forma m\u00e1s o menos directa, situadas en posiciones privilegiadas dentro de las cadenas de valor productivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta donde soy capaz de ver el futuro, tendremos que defendernos de la persecuci\u00f3n de la administraci\u00f3n y de sus connivencias. Debemos estar alerta. Las minor\u00edas, los colectivos minorizados, las oposiciones \u2015de derechas y de izquierdas, esto va por barrios\u2015, los movimientos alternativos y, de hecho, los ciudadanos en general est\u00e1n hoy peor que hace una d\u00e9cada. Es aqu\u00ed donde hay que centrar la defensa del individuo como individuo libre, donde debemos plantar cara para defendernos de los abusos de las maquinarias estatales. De todos sus mecanismos, el de apropiarse de una parte de nuestro dinero no es, ni de lejos, el m\u00e1s limitante para nuestras libertades. No niego la necesidad de esos debates. \u00bfEst\u00e1n los impuestos en el nivel que toca? \u00bfQu\u00e9 obtenemos colectivamente? \u00bfPara qu\u00e9 los hace servir la administraci\u00f3n? Es necesario y leg\u00edtimo. Pero reducir el concepto impuestos a aniquilaci\u00f3n de libertad y gasto p\u00fablico a corrupci\u00f3n es infantil. Confunde su alcance e importancia, y toma una parte peque\u00f1a por el todo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando el bitcoin se convirti\u00f3 en mainstream, me propuse entender su funcionamiento t\u00e9cnico y econ\u00f3mico. Era la \u00e9poca en la que parec\u00eda que el blockchain cambiar\u00eda la forma en que gestionamos los activos, especialmente los digitales y, singularmente, las monedas. 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