{"id":12,"date":"2021-06-16T00:10:00","date_gmt":"2021-06-15T22:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/?p=12"},"modified":"2025-10-08T18:38:59","modified_gmt":"2025-10-08T16:38:59","slug":"el-deseo-inalcanzable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/2021\/06\/16\/el-deseo-inalcanzable\/","title":{"rendered":"El deseo inalcanzable"},"content":{"rendered":"\n<p>El deseo es la materia prima sobre la que crecen la mayor\u00eda de las ficciones, y pocos son m\u00e1s poderosos que el sexual. Suntuoso, empuja nuestro \u00e1nimo por derroteros con destinos cubiertos con la niebla de la incerteza, donde se agazapa la frustraci\u00f3n de lo que nunca suceder\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDeseando amar\u00bb es uno de los films que mejor lo expresa. Sus dos protagonistas y vecinos son enga\u00f1ados por sus parejas. Tratando de reconstruir la relaci\u00f3n de sus conyuges se despierta en ellos un deseo casi imposible de contener. Sin embargo, sus anhelos s\u00f3lo tienen cabida en su imaginaci\u00f3n porque los separa un velo tan transparente como irrompible.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"561\" src=\"https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/suzanne-wei-yin-de-bruine-in-the-mood-for-love-1024x561.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17\" srcset=\"https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/suzanne-wei-yin-de-bruine-in-the-mood-for-love-1024x561.jpg 1024w, https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/suzanne-wei-yin-de-bruine-in-the-mood-for-love-300x164.jpg 300w, https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/suzanne-wei-yin-de-bruine-in-the-mood-for-love-768x421.jpg 768w, https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/suzanne-wei-yin-de-bruine-in-the-mood-for-love-1536x842.jpg 1536w, https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/suzanne-wei-yin-de-bruine-in-the-mood-for-love.jpg 1638w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n entre Su Li-zhen y Chow Mo-wan es el arquetipo de la imposibilidad. De miradas que quieren cruzarse pero pasan de largo. Del contacto f\u00edsico interpuesto a trav\u00e9s de objetos, que deviene casi en caricias. S\u00f3lo consuman por v\u00eda interpuesta, a trav\u00e9s de sus parejas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay quien dice que \u00abDeseando amar\u00bb es la mayor alegor\u00eda del amor no realizado de la historia del cine, pero no es el \u00fanico ejemplo importante. En ocasiones los limitan las circunstancias. En otras, la maldad. Sin duda, quien mejor encarna ese papel es la&nbsp;<em>femme fatale<\/em>, que ensalza sus virtudes en el&nbsp;<em>thriller<\/em>. Multitud de protagonistas renuncian a su amor tras reconocer que s\u00f3lo les llevar\u00e1 a un callej\u00f3n sin salida. O a la muerte. Otros no conseguir\u00e1n escapar a sus fauces, como el protagonista de \u00abEl \u00e1ngel azul\u00bb, con Marlene Dietrich, que acaba convertido en el rid\u00edculo payaso que ignora al inicio del film.<\/p>\n\n\n\n<p>La conquista inasequible no necesita m\u00e1s protagonismo que el de una subtrama para manifestarse con toda su fuerza. As\u00ed lo demuestra Bergman en su soberbia \u00abGritos y susurros\u00bb. En su cine es constante la confusi\u00f3n del amor carnal y el parentesco. Pero si hablamos estrictamente de pasi\u00f3n, Maria, el personaje interpretado por Liv Ullman, y David, el doctor de la familia al que da vida Erland Josephson tiemblan cuando est\u00e1n a solas. Una pulsi\u00f3n que no va a m\u00e1s porque \u00e9l la rechaza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"488\" src=\"https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/gritos_y_susurros.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-18\" srcset=\"https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/gritos_y_susurros.png 768w, https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/gritos_y_susurros-300x191.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Maria no es, ni de lejos, el primer personaje femenino que sue\u00f1a con imposibles. Las raices protot\u00edpicas de este personaje se nutren, sobre todo, del clich\u00e9 rom\u00e1ntico de las novelas del s.XIX, como la \u00abMadame Bovary\u00bb de Flaubert, dotada de una sensualidad expresiva y profunda, y una de las primeras protagonistas dispuestas a enga\u00f1ar a su marido.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, mi ficci\u00f3n favorita sobre la imposibilidad amorosa es la \u00f3pera de Wagner \u00abTristan Und Isolde\u00bb, una obra introspectiva donde el amor no consumado de sus protagonistas los lleva, incluso, a la muerte. La obra, de cuatro horas de duraci\u00f3n, explora los l\u00edmites de un amor en la que el contacto les est\u00e1 prohibido. La tensi\u00f3n se palpa en cada nota de la composici\u00f3n, que ya anuncia el famoso acorde de Tristan s\u00f3lo unos segundos despu\u00e9s del inicio del espect\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p>No ser\u00e1 hasta el final que ese amor se sublime a trav\u00e9s de la muerte de los protagonistas. En especial, con la \u00faltima aria de la soprano y, a mi juicio, una de las m\u00e1s espectaculares de la historia de la m\u00fasica. Para vivir el crescendo es mejor escuchar la obra completa, pero el Liebestod no necesita nada m\u00e1s para embargarnos y, poco a poco, llevarnos, con ella, hasta los cielos en un cl\u00edmax apote\u00f3sico.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"370\" src=\"https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/tristan.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-19\" srcset=\"https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/tristan.jpg 656w, https:\/\/www.albertolacasa.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/tristan-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Wagner ofrece una soluci\u00f3n a los deseos imposibles propio de su \u00e9poca; la muerte. Una propuesta que solo muestra belleza en la ficci\u00f3n. La vida, menos prosaica, no requiere de estos extremos. Pero hay algo de verdad en la sugerencia del compositor alem\u00e1n. \u00bfNo es la frustraci\u00f3n una forma de muerte de una parte de nosotros? \u00bfDe un \u00abalgo\u00bb que pudo ser y, finalmente, no fue?<\/p>\n\n\n\n<p>Los deseos inalcanzables son dolorosos y angustiantes, pero tambi\u00e9n son los ojos entreabiertos de Liv Ullman, la mano de Maggie Cheung acariciando el marco de la puerta, o un centenar largo de instrumentos ahogando la voz de Isolda. La ficci\u00f3n es capaz de convertir el padecimiento en algo hermoso y sugestivo a la vez que exorciza nuestros propios fracasos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El deseo es la materia prima sobre la que crecen la mayor\u00eda de las ficciones, y pocos son m\u00e1s poderosos que el sexual. 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